
En 1 Corintios 9:8–14, Pablo hace una afirmación que es a la vez sencilla e incómoda para muchos creyentes: aquellos que trabajan en la obra del evangelio están destinados a vivir del evangelio. Esto no es una concesión a la avaricia ni una adaptación cultural. Es un principio arraigado en el propio orden de Dios respecto al trabajo, la justicia y la provisión.
Pablo comienza apelando a la ley de Moisés: “No pondrás bozal al buey que trilla” (v. 9). La preocupación de Dios no se limita a los animales, sino que apunta más allá de ellos. Si el Señor se preocupa de que un buey pueda comer mientras trabaja, cuánto más se preocupa por aquel que labora en su servicio. El mandamiento revela un patrón: el trabajo está destinado a participar de su fruto. El trabajo espiritual es trabajo real, y posee un valor real.
Luego Pablo lleva el argumento más lejos. Si los corintios han recibido bienes espirituales, ¿es demasiado que quienes los instruyeron reciban de ellos sustento material? (vv. 11–12). Aquí Pablo rechaza una falsa división entre lo espiritual y lo material. La provisión material no degrada el ministerio del evangelio; es el resultado natural de un trabajo espiritual fiel. Dios siempre ha ordenado su adoración de esta manera. Bajo el antiguo pacto, los que servían en el altar vivían del altar (v. 13). Bajo el nuevo pacto, el mismo Señor Jesús afirmó esta verdad: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (v. 14).
Sin embargo, Pablo se apresura a aclarar algo esencial. Aunque este derecho es real y dado por Dios, Pablo decidió no ejercerlo entre los corintios. No porque el derecho fuera insignificante, sino porque su inmadurez podía convertir el sustento en una distracción. Pablo no quería que cuestiones de dinero, obligación o estatus oscurecieran el mensaje de Cristo crucificado.
Este pasaje llama a la iglesia a una claridad sobria. Los obreros fieles del evangelio no son menos dignos de provisión porque su labor sea espiritual. La existencia de falsos maestros que explotan el evangelio no anula el cuidado de Dios por aquellos que trabajan fielmente. Dios ha ordenado su obra de tal manera que los que siembran lo espiritual puedan con justicia cosechar lo material, todo para la gloria de Cristo y el bien de su pueblo.