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La Palabra de Dios No Ha Fallado

September 17, 2026 • Steve Torres

Romanos 9:6–13 Antes de continuar, recordemos que Pablo comienza este argumento con lágrimas de “gran tristeza y continuo dolor”. Pablo necesita responder a la pregunta obvia que surge después de lo que explicó en el capítulo 8.

Después de llegar a la cima proclamando que nada puede “separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”, encuentra que sus hermanos según la carne han rechazado ese amor. Para nosotros sería natural preguntar: “¿Ha fallado la palabra de Dios? ¿Acaso Dios no cumple sus promesas?” ¿La respuesta de Pablo? “No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia” (Romanos 9:6–7).

Abraham tuvo otros hijos. Ismael es el que la mayoría de nosotros recuerda, pero también debemos recordar que Abraham tuvo otros hijos con su segunda esposa, Cetura, después de la muerte de Sara. Cetura le dio a Abraham seis hijos más (Génesis 25:1–3). Sin embargo, estos, junto con Ismael, no fueron herederos de las promesas de Dios a Abraham. Pablo nos recuerda que Dios había prometido que Isaac era aquel a quien Dios había escogido para bendecir.

Pero esto no simplemente lleva el linaje un paso más adelante. Isaac mismo tiene gemelos con su esposa Rebeca (Génesis 25:21–23), y nuevamente Dios escoge a uno, Jacob, no a los dos. Pablo nos recuerda que esta decisión fue tomada “pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal” (Romanos 9:11a). Esto nos recuerda el argumento que Pablo ha estado desarrollando desde el principio de Romanos. Romanos 3:27 nos recuerda que no podemos jactarnos porque no somos salvos por nuestras obras, sino por la fe.

Podríamos sentirnos tentados a trasladar la distinción de las obras a algo que Dios previó en Jacob, quizá que Jacob finalmente creería mientras que Esaú no. Pero observa dónde coloca Pablo mismo la causa: “no por las obras sino por el que llama”. Pablo no fundamenta la elección de Dios en algo que Jacob finalmente haría o escogería. La fundamenta en Dios, quien llama. Pablo nos dice que la Palabra de Dios no ha fallado porque su promesa siempre ha procedido conforme a su propio propósito. Él escogió a Isaac, y antes de que Jacob hubiera hecho algo bueno o malo, escogió a Jacob.

Hoy, al considerar nuestra posición en Cristo, en el amor de Dios, recordamos que no estamos aquí por nuestro intelecto, nuestra fidelidad, nuestras buenas decisiones, ni siquiera por nuestro deseo de encontrar a Dios. La promesa de Dios no puede fallar porque es Él quien te escogió. No por lo especial que eres tú, sino por lo grande que es Aquel que hizo la promesa.

Dios te escogió por causa de Él mismo.

-steve

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