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Un Amor Vivo

October 08, 2026 • Steve Torres

Recordamos que Pablo comenzó esta sección con un “así que” de enormes implicaciones. Por la gracia de Dios, Pablo nos dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Aquí continúa mostrándonos cómo se manifiesta la renovación de nuestro entendimiento al discernir y vivir conforme a la voluntad de Dios.

Comienza con el fundamento: “El amor sea sin fingimiento” (Romanos 12:9). Nuestro amor no debe ser hipócrita. No basta con decir que amamos a “la iglesia”. Nuestro amor debe ser evidente en la manera en que tratamos a las personas con quienes nos congregamos.

La primera manera en que demostramos que nuestro amor es genuino, como parte de la renovación de nuestro entendimiento, es que debemos “aborreced lo malo” y “seguid lo bueno”. El amor no es pasivo. El amor genuino no hace las paces con el mal, ni en nuestra propia vida ni en la vida de aquellos a quienes amamos. Debemos preocuparnos lo suficiente los unos por los otros como para animarnos a hacer lo bueno y, cuando sea necesario, advertirnos amorosamente contra el pecado. ¿Cómo hacemos esto? Con “amor fraternal” (Romanos 12:10a).

Pero el amor fraternal no se limita a procurar que eliminemos el mal y apoyemos lo bueno. Debemos honrarnos unos a otros. Pablo no dice simplemente que debemos comportarnos honorablemente entre nosotros; dice: “en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”. Pablo aprueba una competencia por honrar a los demás. Como hablamos ayer, no debemos tener un concepto de nosotros mismos más alto que el que debemos tener. Pablo no nos dice que compitamos por recibir honra, sino por darla.

Luego, para mostrar que nuestro amor es genuino en un entendimiento renovado, Pablo deja algo claro: los cristianos no debemos ser perezosos a la hora de amarnos unos a otros. Buscamos activamente maneras de demostrar la sinceridad de nuestro amor por Dios y por su pueblo. La palabra “fervientes” aquí transmite la idea de hervir de entusiasmo y actividad.

¿Cómo perseveramos? En la esperanza: gozándonos. En la tribulación: siendo pacientes. Siempre constantes en la oración. Nuestra fe está puesta en un Dios perfecto y amoroso. Él sostendrá a su pueblo.

Finalmente, porque nuestro amor es genuino, debemos demostrar su sinceridad con acciones. No solamente con acciones ceremoniales, sino con acciones prácticas y cotidianas. Recordemos que somos un cuerpo, y el cuerpo tiene necesidades. No esperamos solamente a que nos pidan ayuda. Pablo nos dice que debemos practicar la hospitalidad. Esto requiere iniciativa. Debemos buscar maneras de mostrar hospitalidad a nuestros hermanos y hermanas.

Dios te ha dado gracia. Por lo tanto, sé transformado por medio de la renovación de tu entendimiento, mostrando amor genuino al cuerpo al que perteneces. Busca maneras de honrar y bendecir a tus hermanos y hermanas.

-steve

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