La mente renovada vive como una mente renovada. Pablo aquí nos llama no simplemente a entender cómo deberían ser las cosas, sino a vivir conforme a lo que somos ahora.
A medida que los días se vuelven más frescos, consideramos el clima, sacamos nuestra ropa para el frío y comenzamos a hacer activamente nuestros planes para las festividades.
Como cristianos, consideramos nuestras vidas. Antes estábamos en tinieblas, separados de la luz, pero ahora Cristo ha resplandecido sobre nosotros (Efesios 5:14), como el sol de la mañana. Pablo aquí nos dice que debemos estar conscientes de esto. A medida que el día se acerca, debemos andar como aquellos que pertenecen al día (Juan 3:21; 1 Juan 1:7).
Pablo nos dice que desechemos las obras de las tinieblas. Nosotros, cuyas mentes han sido renovadas, no debemos permitir que las tinieblas encuentren lugar en nosotros. Desechamos tanto los pecados evidentes, como la inmoralidad sexual, la embriaguez y la sensualidad, pero tampoco debemos volvernos complacientes y permitir que los celos o las contiendas se apoderen de nosotros. Pablo coloca todas estas cosas en la misma categoría.
Nuestra conducta no consiste simplemente en evitar el mal. Pablo nos dice: “Vestíos del Señor Jesucristo” (Romanos 13:14). Esta es una imagen maravillosa porque está relacionada con su mención anterior de vestirnos de las armas de la luz (Romanos 13:12).
Somos el cuerpo de Cristo (Romanos 12:4–5), pero Pablo enfatiza aún más que debemos vestirnos de Cristo. Nuestras vidas como cristianos no son pasivas. Como Pablo ha mostrado anteriormente, la vida cristiana es una vida de obediencia activa. Al vestirnos de Cristo, nos vestimos de las armas de la luz, viviendo en la obediencia a la cual Él nos ha llamado. No para que podamos hacer buenas obras y ser salvos, sino porque le pertenecemos y deseamos obedecer la Palabra de Dios.
Ahora que estamos en Cristo, debemos estar despiertos y vivir nuestras vidas en Él y por medio de Él. Así como notamos que las estaciones están cambiando, debemos reconocer que nosotros hemos sido transformados.
-steve